-La sábana así arrugada ya no sirve para nada- le dice.
-¿Y qué mejor excusa para dormir destapados, en este hermoso frío del techo?- le contesta.
-A ver ¿Vos vas a soportar que se te congele todo, hasta el límite de la sangre y que adentro sólo quede el lento movimiento del corazón y que reniegue hasta que... termine por morirse?- retruca.
- No. Es verdad, no voy a poder soportarlo- concluye-. Mejor nos amamos un rato.
No.
No hay comentarios:
Publicar un comentario