-Mirá! Aquella punta de ese edificio, el que está enfrente, es justo el más alto. Hay una especie de escarabajo plateado, de aluminio o metal, dá igual. Se ve de lo más bello, el sol del mediodía lo hace brillar.
Ah, pero en este otro edificio hay dos más, o tres. Son gigantes. Mirá! Son más de tres, allá por aquél otro, hay más escarabajos amontonados-.
Mientras pateo una botella contra el tobillo de alguien que está parado en la vereda de la iglesia, me subo al skate y en la punta de los edificios del World Trade Center, duermen los más aterradores escarabajos del mundo.
No.
No.