lunes, 29 de marzo de 2010

Juego con el cielo





Juego con el cielo, a oscuras.

Acostada boca arriba, antes de cerrar los ojos.

Antes de cerrarlos para dormir.

Juego a cerrar un solo ojo y con el otro apenas divisar una estrella y moverla de un lado a otro.
Juego con el cielo, con ese pedacito que tengo entre unos barrotes, que a su vez lo recuadran unas maderas y que lo resguardan como para que no se vaya a escapar.

Pero sin embargo se escapan las nubes.
Se escapan del cuadro que yo veo, acostada, en la oscuridad.
Y ahí están por unos segundos, según el viento que sople.
Y se van y se escapan, saliéndose del recuadro de madera. Escapándose entre los barrotes.

Y ahí estoy yo del otro lado.
Y será por eso que las admiro tanto.
Por no poder yo hacer lo mismo.
Y salir del recuadro.
Saliéndome entre los barrotes.
Adentrándome en esa oscuridad enorme.




Que me envuelve.

Miro como las copas de los arboles se mueven de a poco con el viento y como también me mueve a mi y me pega en la cara.
Muy suavemente me acaricia los dedos.
Me siento como una hoja que cae en otoño, balanceándose.

Apenas si estoy consiguiendo el sueño.



No.